YOGA & TEATRO

Actualizado: 20 may

El acto de exhalar, es el acto del vacío.

"No hay expresividad sin encontrar antes la neutralidad" dice Jacques Lecoq, a su vez les digo: la neutralidad no existe, bendita contradicción de conceptos.




Voy a tratar de esclarecer esto:


El cuerpo es una consecuencia del paso del tiempo, este tiempo produce cambios, esta metamorfosis no es equilibrada y a la vez es perfecta. Pensemos en una roca, esa roca está en la montaña, gracias a las lluvias y a los movimientos tectónicos la roca se desplaza – o mejor dicho es desplazada – cae en un río y durante miles de años es golpeada, acariciada, rodeada de la fuerza intermitente del agua y el aire, la roca erosiona y muta, se mueve, como un cuerpo. Esa roca, si bien es en apariencia igual a las otras, es única, contiene sus propios minerales, su propia forma, su peso, su estructura, sus ángulos. Pero la roca en sí no tiene una expresividad intencionada, la lectura de su imagen es la del espectador que carga de valor simbólico a esa roca (es linda, es fea, es vieja, es suave, es áspera, es mística, es nada). Por lo tanto nuestra “neutralidad” implica simplemente ser y estar.


Vaciarnos como objeto/sujeto para ser construido a través de significantes que se expresan -en nuestras pequeñas imperfecciones- en estado de absoluto presente.


Durante la práctica del yoga transitamos elementos totalmente relacionados con la práctica teatral: Toma de consciencia corporal. Regulación de la respiración. Calma interna. La aceptación de los propios límites y el desarrollo de la paciencia para superarlos. Proyección de la mirada y diagonales del cuerpo. Relación del cuerpo espacio/tiempo/ritmo. Transformación del espacio interno y espacio externo. Atención y Concentración. Flexibilidad mental y corporal. Conexión con el centro. Aceptación y adaptación. Perseverancia. Posturas relacionadas con emociones y estados. Tono y Relajación. La búsqueda del equilibrio no es más que la superación del primer conflicto físico que es la masa corporal atraída por la fuerza gravitatoria.


Entre sus muchos beneficios, el yoga ayuda al sujeto a tener una relación más armónica con su cuerpo, a controlar su mente y emociones lo cual contribuye a que alcance un estado propicio para utilizar el cuerpo como un instrumento creativo.

Pensemos a un personaje como un ser en desequilibrio, creo fervientemente que les actorestrices para poder interpretar a estos personajes, debemos entrenar nuestro equilibrio interno.


El cuerpo – mente – espíritu (emociones) son los instrumentos del actortriz y también del yogui y la yoguini, que requieren cierta afinación. La búsqueda del equilibrio para encontrar/identificar el desequilibrio.


Peter Brook nos dice: “Un cuerpo sin entrenar es como un instrumento musical desafinado, donde la caja de resonancia está llena de una algarabía confusa y desagradable de sonidos inútiles que impiden escuchar la auténtica melodía. Cuando el instrumento del actor, su cuerpo, se afina mediantes ejercicios, las tensiones y costumbres perniciosas desaparecen. Entonces está preparado para abrirse a las posibilidades ilimitadas del vacío. (…) Se necesita una auténtica confianza para quedarse sentado inmóvil o guardar silencio”


El impulso creativo proviene de conexiones neuronales y motoras que la meditación y el movimiento consciente potencian en la práctica continua y respetuosa con nuestro cuerpo. El impulso motoro proviene de la medula espinal, la cual contiene la información milenaria sobre millones de años de evolución de esta especie en este planeta. Una columna vertebral flexible, no sólo protege y amplifica nuestros impulsos sino que también permite una apertura mayor en el abanico de posibilidades interpretativas. A mayor conexión metal/corporal/emocional mayor opciones de personajes a interpretar.


Son múltiples los beneficios que un actoris puede extraer del yoga, pero sobre todas las cosas nos ayudará a lidiar con el ego, Deepak Chopra dice “El ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra auto imagen, nuestra máscara social; es el papel que estamos desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación; quiere controlar, y se apoya en el poder porque vive en el temor.” Esta definición del ego es una herramienta fantástica para el o la intérprete ya que nos explica temer a perder cierta “identidad, originalidad” o no tener “éxito, reconocimiento” como artistas nos limita. Entender que la creación proviene de los rincones más humildes de nuestra mente y nuestro cuerpo nos potenciará como creadores.


Un actoris yogui/ni es un/a/e artista más conectado/a/e consigo y su entorno. Es una persona más sensible, más respetuosa, que sabe escuchar y comunicar con su cuerpo. Es un ser humano que se brinda al arte como canalizador, que sabe estar presente y que comprende su mente, cuerpo y emociones como un todo y a la vez sabe jugar con los mismos. En un actortriz que trabaja en las fuerzas del equilibrio de todas sus áreas. Este intérprete puede enfrentar el vacío, puede exhalar vaciarse y crear un nuevo ser.


NOTAS

Arteman, N (2020) – Apuntes sobre la actuación – Arteman – Actuación III – Profesorado de Teatro – Escuela de Teatro de Morón-

Brook, P (1993) La Puerta Abierta. Alba Editorial.

Lecoq (1990) El cuerpo poético. Alba Editorial.


#yoga #teatro #teatroyyoga

115 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo