¿Por qué y para qué caminar por el espacio?

Actualizado: 12 ene





No importa qué tipo de pedagogía teatral o poética estés transitando, nunca en tu vida teatral podrás esquivar “caminar por el espacio”.


A raíz de que me enviaron por whatsapp el viral meme del actor Osvaldo Laport (Que en su texto original dice “necesito hacerte el amor”) escribo esta reflexión sobre el ejercicio teatral más utilizado para comenzar una clase de teatro.





En el meme vemos la imagen del personaje que interpreta Laport tomándose la cabeza con las manos y una mirada intensa de deseo. La leyenda expresa: “Comienza la clase de teatro. Lx profe: necesito que caminen por el espacio.” Este humor graficado de forma tan eficaz es consumido por miles de actoris, docentes y estudiantes que entienden velozmente el chiste… pero me pregunto ¿todes comprendemos por qué y para qué se utiliza este ejercicio?


En mis años de docente de Práctica Docente Teatral, tuve bajo mi tutela cientos de estudiantes del Profesorado de Teatro, testigos al escucharme decir: “No comiencen con caminata por el espacio” -sobre todo en el nivel inicial, primario y secundario dónde no se forma actoralmente- porque el hecho de creer que esta actividad o recurso pedagógico es inherente a cualquier clase de teatro resultaría un error. No tiene sentido en ciertos contextos pedagógicos.


Por otra parte, el año pasado, en la apertura de un grupo de actoris con experiencia, al preguntarles sobre sus expectativas y deseos en mi clase, alguien dijo: “Me gusta estar en un grupo que tiene experiencia así no seguimos caminando por el espacio.”

Yo exploté de risa, no con mala intención, si no porque mis clases se basan en el entrenamiento dinámico del cuerpo en el espacio y “caminar por el espacio” es la primera posta de un camino de entrenamiento que sube de complejidad vertiginosamente, pero que desde una mirada simplista son cuerpos - caminando - por el espacio.


¡En fin! Yo me imagino que vos, que estás leyendo este artículo, sos docente, estudias para ser docente, o sos actuante, o estudiante de teatro y estás esperando la respuesta a la pregunta inicial ¿Por qué?.


Los “por qué” de una actividad teatral tienen que ver con el PROPÓSITO docente, es decir: la justificación de la elección y desarrollo del ejercicio lo debe hacer cada docente en relación al OBJETIVO y el CONTENIDO que seleccionó para construir su clase, yo aquí voy a desarrollar los “para qué” más generales y así, vos -si sos docente- vas a poder entender cuando el ejercicio es propicio o no y si sos actuante saber si estás desarrollando la actividad de forma consciente logrando beneficios para tu praxis creativa. Sin embargo estos “para qué” pueden extenderse y profundizar según la complejidad de la actividad y su desarrollo.


¿Para qué sirve caminar por el espacio?


En principio es importante distinguir dos elementos fundamentales para la apropiación del saber teatral, que son las herramientas expresivas: atención y adaptación.


La ATENCIÓN es la capacidad de recibir estímulos. Trabajar la atención implica antes erradicar la tensión. Un cuerpo tenso no es capaz de recibir estímulos. Un cuerpo disponible al cambio es un cuerpo teatral. La atención se diferencia de la concentración, ya que en esta última nos centramos en un objeto, la atención requiere de una disociación, el sujeto recibe estímulos externos y responde a los mismos con reacciones de forma consciente. El cuerpo trabaja en el espacio teniendo consciencia de lo que lo rodea, de sus compañeres y de la consigna.


“Concentrar la atención” es seleccionar el estímulo al que respondemos. La atención es un proceso activo fundamental para construir el conocimiento, imprescindible para obrar en el medio circundante.


Caminar por el espacio trae la atención del actuante adulto al presente, los elementos que debe tener en cuenta son: las direcciones, el espacio escénico y sus dimensiones, límites y fronteras del movimiento, los otros cuerpos, el ritmo, las distancias, las decisiones propias, las ajenas y las directivas recibidas por parte del docente. A su vez hace consciencia de su herramienta expresiva, su cuerpo comienza a involucrarse en tiempo y espacio presente.


La verticalidad del desplazamiento humano se genera por desequilibrio compensado. Para avanzar, nuestra estructura corporal, busca compensar constantemente la pérdida del eje. En esta simple acción, la de caminar, un ojo pedagógico bien entrenado puede observar diferentes dificultades que puede llegar a tener el actuante en su escena: tensión en demasía o falta de tono muscular apropiado para la acción (esto puede deberse a un tono pesado, es decir a la masa corporal entregada a la fuerza gravitatoria lo que va a generar poco impulso), falta de mirada periférica, poca capacidad de adaptación o dificultad en el registro del otro.


Al caminar y tener que llevar nuestra atención física y mental al espacio que nos rodea, comenzamos a desarrollar la construcción de un entorno con el poder de modificarlo, a su vez -dependiendo del objetivo preciso de la actividad- podemos tomar consciencia de nuestro estado emocional y modificarlo en función de lo necesario para el presente.


Caminar por el espacio puede ser un ejercicio muy simple, pero con la consigna adecuada puede abrir grandes posibilidades de consciencia en el actuante.


¿Qué pasa si soy estudiante/actuante y me aburro en el ejercicio?


Yo allí me preguntaría varias cosas: ¿mi mente está aquí y ahora? Para eso no debe estar en algo que pasó antes de la clase/ensayo, ni tampoco en el futuro como por ejemplo “¿Qué viene después? ¿Cuándo acaba esto?” Para eso es pertinente volver a la respiración y a la toma de consciencia física del espacio y el cuerpo propio y el ajeno. ¿Estoy realizando el ejercicio porque me dijeron que lo haga o estoy explorando mis posibilidades dentro de estos límites? La segunda opción sería la correcta, hacer un ejercicio teatral por hacer no tiene ningún sentido, para sacarle provecho hay que hacer foco en las posibilidades de exploración que brindan sus limitaciones. ¿Confío en quién dirige el ejercicio? A veces no es necesario entender “Para qué” hago todo. Gran parte del desarrollo y experimentación de este tipo de ejercicios tienen una gran cuota de entrega y abandono de expectativas individuales.


Si no podés entregar tu instrumento con confianza a la clase evaluaría varios factores que no son parte de esta reflexión. ¿Me doy la posibilidad de cambiar o estoy haciendo siempre lo mismo? Aquí me doy el puntapié para hablar de ADAPTACIÓN.


La capacidad de adaptarse es la capacidad de modificarse frente a un desequilibrio. Esto se relaciona directamente con el elemento de la estructura dramática: conflicto.


La acción resolutiva frente a lo nuevo, a lo inesperado, a lo sorpresivo es adaptarse. La adaptación se visualiza en el cuerpo, en el comportamiento y en la acción física. Si el cuerpo se adapta a la ficción, se modifica en el “como sí”.


Al caminar por el espacio el cuerpo sufre micro cambios, desequilibrios y estímulos externos e internos, teniendo que tomar decisiones en milésimas de segundos que son producidas por el aparato nervioso, esto activa lo llamado coloquialmente “impulso” que no es nada más y nada menos que la integración física total de la mente/cuerpo, donde el proceso de “diálogo interno” se apaga o “baja el volumen” para que cobre el protagonismo la acción física.


¿Elijo comenzar mi clase siempre con esta actividad? No.


Ahora bien, ¿por qué viendo todos estos maravillosos “para qué” de la caminata por el espacio esta pedagoga teatral te está diciendo que no es necesario que todas las clases comiencen de esta manera? Porque hay mil formas de comenzar una clase y sólo tendrías que elegir que el primer ejercicio fuera “caminar por el espacio” si: el nivel cognitivo de los estudiantes permite que puedan realizar actividades en el orden de lo abstracto, si la actividad es parte de una secuencia didáctica con un objetivo preciso y en la misma se abordan contenidos seleccionados (eso estará presente en la consignación) y -muy importante- si no resulta un total aburrimiento para el grupo. Por favor, no hagan a las infancias “caminar por el espacio” sin sentido. El aburrimiento es nuestra responsabilidad como docentes si la tarea brindada no resulta un desafío atractivo y realizable. Hagan en todo caso de esa caminata un juego. Si al contrario es un desafío imposible solo generaremos frustración colectiva.


Y recuerden, todas las actividades sirven para todos los contenidos, lo importante es cómo fue planificada.


Les dejo por último un nuevo meme:



Arteman Natalia

Profesora de Artes en Teatro

Maestranda en Actuación

Profesora de Hatha Yoga


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